Sabed que teniendo consideración a los muchos, buenos y leales servicios que el alcalde, concejo, regimiento, justicia, caballeros, escuderos, oficiales y

hombres buenos de la villa de Viana en el nuestro Reino de Navarra, ha hecho a los señores reyes
nuestros progenitores y a mí y a que es cabeza del Principado, y a que por privilegio particular tiene la jurisdicción civil y criminal, que hasta ahora
han tenido en el dicho Reino sólo las ciudades, y a concurrir en ella otros muchos privilegios, y a que habiendo D. García de Avellaneda y Haro, conde
de Castrillo..., representado en mi nombre a la dicha villa en las grandes, forzosas e inexcusables ocasiones de guerra que tengo en Italia y en otras
partes, ha ofrecido servirme con 14000 ducados de plata doble... por algunas mercedes que en mi nombre le ofreció, y entre ellas por la que le concedemos
en esta nuestra carta queriéndola honrar y sublimar, habemos tenido y tenemos por bien de la hacer e intitular, como por la presente la hacemos e
intitulamos Ciudad, para que de aquí en adelante lo sea y se llame así, y tenga por ello voz y voto, asiento y lugar en Cortes Generales, y encargamos al
dicho serenísimo Príncipe, y mandamos a todos y a cada uno de vos que la hagáis y tengáis por tal y llaméis Ciudad, y la guardéis y hagáis guardar todas
las honras, gracias, mercedes, franquezas, libertades, esempciones, prerrogativas e inmunidades... todo bien y cumplidamente... Y los unos y los otros no
hagáis otra cosa en contrario so la pena de nuestra merced y de 50000 maravedís para la nuestra cámara a cada uno que contraviniese a ello...