| Viana y la Monarquía |

Felipe II se aloja en Viana
En 1592, Felipe II de camino a Tarazona, se hospeda una noche en el castillo de Viana, y manda que se hagan mejoras.
Una de las visitas más importantes que recibió Viana en el siglo XVI fue la de Felipe II. Iba este rey, en 1592, a las Cortes de Tarazona a causa de los
disturbios provocados en Aragón por la prisión y fuga de Antonio Pérez y la ejecución de Lanuza. De paso, se dejó ver por el pueblo navarro. Contaba 75
años, estaba achacoso y enfermo de gota y le acompañaban su hija Isabel Clara Eugenia y el príncipe Felipe. El viaje fue relatado por Enrique Cock,
capitán arquero de la guardia real y escribano.
"Los días que el rey estuvo en Logroño llovió mucho... a quince de noviembre, domingo, salió la comitiva de Logroño, después de comer, y pasó con Su
Magestad la puente del Ebro, y un rato adelante se ven los mojones y límites del reyno de Navarra, y acabando con Su Magestad legua y media de camino,
venimos hazer entrada en Viana, primera villa del reyno, quedando Su Magestad en su palacio. Viana tiene 500 vecinos, gente rica, y es título de los
primogénitos de los reyes de Navarra. A la entrada tiene una hermosa iglesia y un portal de linda fábrica... la comarca es de mucho pan y de grande
abundancia de vino bueno y barato, que puede la bodega de Viana proveer a todo el reyno de Navarra en tiempo de necesidad. Hízose en ella a Su Magestad
buen recibimiento, y a la entrada de la puerta estaban pintadas las armas reales de Navarra, que es un cercado de cadenas de colorado el campo y la
cadena de oro. Lunes dieciséis de noviembre, comió Su Magestad en el camino y hizo cuatro leguas a Los Arcos".
Viana consigue el Título de Ciudad
La villa respiraba aires de grandeza y aprovechó la oportunidad para adquirir honores de la Monarquía, abrumada por las guerras y la bancarrota económica.
El 14 de mayo de 1630 consigue el Título de Ciudad por decreto de Felipe IV. Igualmente, se tuvo en cuenta la penuria real para comprar sus
posesiones de Viana, el castillo y casa real y el Soto Galindo, extenso bosque y pastizal situado a orillas del Ebro. La cantidad abonada al rey, por
todas estas mercedes y bienes, se elevó a la cifra de 28.000 ducados. Como estaba estipulado en las condiciones, el castillo y casa real no pasaron a
propiedad de la ciudad hasta 1662, fecha en la que murió su último alcaide, don Diego de Herrera. El castillo convertido en palacio pasa a tener múltiples
usos: salas de Ayuntamiento, balcones para ver los toros el Cabildo y particulares, covento, colegio, silo, polvorín, frontón, nevera, ...
Será en el siglo XIX durante las guerras carlistas cuando sufrirá, tanto él como los portales de acceso a la ciudad, daños irreparables.
Encabezamiento de documentos oficiales de Ayuntamiento de Viana (S. XVIII).

Nacimientos, defunciones, victorias de armas y aclamaciones de Reyes
Viana celebró las aclamaciones de reyes, victorias de armas y sobre todo los nacimientos de los príncipes.
Así un 29 de agosto de 1707 acordó el ayuntamiento que se celebrase misa con Te-Deum en acción de gracias por el nacimiento de un príncipe.
Ordenó que se encendieran hogueras en las puertas de las casas colocando luminarias en las ventanas.
Hubo novillada de de toros y por la noche "luminarias e invenciones de fuegos".
Con la ocasión de la muerte de reyes o reinas, se celebraban funerales que corrían a cargo del ayuntamiento y que revistían mucha solemnidad.
Así el 9 de junio de 1578, se celebró el funeral por la muerte del emperador Carlos I, en la iglesia de Santa María, previamente los vecinos
"fueron llamados a voz de pregón por el alcalde a que procuraran todos traer los lutos y cada uno como mejor pueda".
En los siglos XVII y XVIII era el propio rey el que comunicaba dierectamente la noticia a las autoridades de algunas ciudades importantes del reino,
entre ellas a Viana, como en el caso de la muerte de la reina Luisa Isabel de Orleans en 1742 y de la reina Isabel de Farnesio en 1766.
En el arte
Están presentes en la iglesia de Santa María de Viana, donde son cotitulares de la capilla de San José,
San Fernando y San Hermenegildo, patrones de la monarquía española. Junto a ellos están San Fermín y San Francisco Javier, patrones del Reyno de Navarra.
Fernando III "el Santo" - San Hermenegildo