Viana y la Monarquía


La relación de Viana con la monarquía Navarra se plasma en el fuero de la fundación histórica por Sancho VII "el Fuerte" a principios del año 1219.

Por su papel en defensa del Reino contra Castilla, las Cortes del Reino y la reina doña Blanca, concedió a la villa algunas exenciones fiscales.

El 20 de enero de 1423, el rey Carlos III "el Noble", crea la institución del Principado de Viana por el cariño que sentía a su nieto.

Viana tuvo la categoría de "buena villa", con asiento en las Cortes del Reino. La reina doña Leonor en 1467 le concede el honroso título de "Muy Noble y Muy Leal" otorgando privilegios de ferias y mercados a la entonces villa, aunque ya el Fuero del Águila concedía a los pobladores de la villa licencia "de comprar ropas e trapos, bestias e toda animalia... e ningún onme que viniere al mercado no det lezda (impuesto) si no en día de mercado", los privilegios de ferias y mercados más importantes les fueron otorgados por la reina Leonor el 19 de octubre de 1467. "E por más ennoblecer la villa de Viana en cada semana, el día miércoles que hayan e tengan mercado, franco, líbero e quito de toda imposición, alcabala, entrada, salida e qualesquiere otros cargos e drechos reales, así como lo había antes de agora en el día lunes, así naturales de este Reyno, como de los Reinos de Castilla, sean cristianos, judíos o moros, hombres y mujeres de cualquier ley estado, condición y dignidad".



Desde 1484 y hasta 1488 los castellanos ocupan Viana. Varias cédulas reales, fechadas en agosto de 1485 en Córdoba, los Reyes Católicos confirman los privilegios de mercado de los miércoles y la feria franca.




Tras la anexión del Reino de Navarra por Castilla en 1512, y la rendición de Viana un 15 de agosto, Viana pasó a depender de Castilla.

El emperador Carlos I, el 9 de septiembre de 1523, en la ciudad de Burgos, reintegra Viana a Navarra.



Felipe II se aloja en Viana


En 1592, Felipe II de camino a Tarazona, se hospeda una noche en el castillo de Viana, y manda que se hagan mejoras. Una de las visitas más importantes que recibió Viana en el siglo XVI fue la de Felipe II. Iba este rey, en 1592, a las Cortes de Tarazona a causa de los disturbios provocados en Aragón por la prisión y fuga de Antonio Pérez y la ejecución de Lanuza. De paso, se dejó ver por el pueblo navarro. Contaba 75 años, estaba achacoso y enfermo de gota y le acompañaban su hija Isabel Clara Eugenia y el príncipe Felipe. El viaje fue relatado por Enrique Cock, capitán arquero de la guardia real y escribano.

"Los días que el rey estuvo en Logroño llovió mucho... a quince de noviembre, domingo, salió la comitiva de Logroño, después de comer, y pasó con Su Magestad la puente del Ebro, y un rato adelante se ven los mojones y límites del reyno de Navarra, y acabando con Su Magestad legua y media de camino, venimos hazer entrada en Viana, primera villa del reyno, quedando Su Magestad en su palacio. Viana tiene 500 vecinos, gente rica, y es título de los primogénitos de los reyes de Navarra. A la entrada tiene una hermosa iglesia y un portal de linda fábrica... la comarca es de mucho pan y de grande abundancia de vino bueno y barato, que puede la bodega de Viana proveer a todo el reyno de Navarra en tiempo de necesidad. Hízose en ella a Su Magestad buen recibimiento, y a la entrada de la puerta estaban pintadas las armas reales de Navarra, que es un cercado de cadenas de colorado el campo y la cadena de oro. Lunes dieciséis de noviembre, comió Su Magestad en el camino y hizo cuatro leguas a Los Arcos".




Viana consigue el Título de Ciudad


La villa respiraba aires de grandeza y aprovechó la oportunidad para adquirir honores de la Monarquía, abrumada por las guerras y la bancarrota económica.


El 14 de mayo de 1630 consigue el Título de Ciudad por decreto de Felipe IV. Igualmente, se tuvo en cuenta la penuria real para comprar sus posesiones de Viana, el castillo y casa real y el Soto Galindo, extenso bosque y pastizal situado a orillas del Ebro. La cantidad abonada al rey, por todas estas mercedes y bienes, se elevó a la cifra de 28.000 ducados. Como estaba estipulado en las condiciones, el castillo y casa real no pasaron a propiedad de la ciudad hasta 1662, fecha en la que murió su último alcaide, don Diego de Herrera. El castillo convertido en palacio pasa a tener múltiples usos: salas de Ayuntamiento, balcones para ver los toros el Cabildo y particulares, covento, colegio, silo, polvorín, frontón, nevera, ... Será en el siglo XIX durante las guerras carlistas cuando sufrirá, tanto él como los portales de acceso a la ciudad, daños irreparables.




Título de Ciudad




Encabezamiento de documentos oficiales de Ayuntamiento de Viana (S. XVIII).






Nacimientos, defunciones, victorias de armas y aclamaciones de Reyes


Viana celebró las aclamaciones de reyes, victorias de armas y sobre todo los nacimientos de los príncipes.

Así un 29 de agosto de 1707 acordó el ayuntamiento que se celebrase misa con Te-Deum en acción de gracias por el nacimiento de un príncipe. Ordenó que se encendieran hogueras en las puertas de las casas colocando luminarias en las ventanas. Hubo novillada de de toros y por la noche "luminarias e invenciones de fuegos".

Con la ocasión de la muerte de reyes o reinas, se celebraban funerales que corrían a cargo del ayuntamiento y que revistían mucha solemnidad.

Así el 9 de junio de 1578, se celebró el funeral por la muerte del emperador Carlos I, en la iglesia de Santa María, previamente los vecinos "fueron llamados a voz de pregón por el alcalde a que procuraran todos traer los lutos y cada uno como mejor pueda".

En los siglos XVII y XVIII era el propio rey el que comunicaba dierectamente la noticia a las autoridades de algunas ciudades importantes del reino, entre ellas a Viana, como en el caso de la muerte de la reina Luisa Isabel de Orleans en 1742 y de la reina Isabel de Farnesio en 1766.




En el arte

Están presentes en la iglesia de Santa María de Viana, donde son cotitulares de la capilla de San José, San Fernando y San Hermenegildo, patrones de la monarquía española. Junto a ellos están San Fermín y San Francisco Javier, patrones del Reyno de Navarra.


Fernando III "el Santo" - San Hermenegildo