| La boda del Príncipe |
El día 22 de mayo
de 2004, se produjo el enlace matrimonial de Su Alteza Real el Príncipe de Viana con Doña
Letizia Ortiz Rocasolano. A dicho acto acudieron miembros de las casas reales,
así como representantes de las instituciones y de diversos sectores de la sociedad. Entre los miembros
invitados se encontraban los alcaldes de Oviedo, Gerona y cómo no de Viana.
La entrada de los novios


La futura Princesa cruzó la entrada a la catedral pasados nueve minutos de las 11, del brazo de su padre. Aunque la lluvia amenazó durante todo el día, aumentando en la entrada de la novia al templo, no impidió a los madrileños salir a la calle para felicitar a los recién casados.
La ceremonia

El acto estuvo presidido por el cardenal arzobispo de Madrid, Rouco Valera, y tuvo lugar en la madrileña catedral de la Almudena.


La novia, elegante, vistió un traje clásico diseñado por Manuel Pertegaz.
El primer edil vianés y su esposa vieron la ceremonia desde un lugar privilegiado, pues les otorgaron asiento en la fila 19, junto a la alcaldesa de Gerona
y el alcalde de Oviedo. Por delante de muchas autoridades e incluso de la Duquesa de Alba.


Entre los invitados se encontraban familiares de los novios y miembros de las casas reales, representantes de
la sociedad: políticos, deportistas (en la foto Miguel Induráin y Marisa), periodistas (Lorenzo Milá y señora), y dignatarios mundiales y premios Príncipe
de Asturias (Nelson Mandela).
El alcalde de Viana Gregorio Galilea lució un chaqué oscuro con el chaleco ribeteado con cordoncillo blanco, mientras que su esposa Petra Villoslada
portó un vestido color verde grisáceo junto con un discreto tocado de hojas verdes de seda. Tanto la falda como la chaqueta era de un solo tono y el corpiño
estaba bordado en composiciones florales.

El banquete nupcial

El banquete tuvo lugar en el patio de armas del palacio real, acondicionado bajo una carpa y adornado con tapices. Los invitados fueron dispuestos
en mesas redondas entremezclados.
Una foto para el recuerdo

Don Felipe declaró su felicidad por haberse casado con la mujer que amaba.
¿Y en Viana?
A las 11 repicaron las campanas de la Iglesia Parroquial de Santa María, mientras los vecinos seguían impasibles
frente al televisor lo que acontecía en La Almudena.
El ayuntamiento se engalanó con los estandartes del escudo del principado y las banderas ondearon como un día festivo.