Discurso pronunciado por el Exmo. Alcalde de la Ciudad de Viana D. José María Los Arcos

Tenemos hoy el honor de recibimos en esta Ciudad de Viana, Cabeza del Principado del Antiguo Reyno de Navarra, y del que sois titular por una doble legitimidad; como descendiente de nuestros Reyes de Navarra y de la dinastía que nos gobernó tras la anexión a la Corona de Castilla.

Alteza Real:

Se cumplen 575 años de la creación del Principado de Viana por el rey Carlos III, el Noble, en favor de su nieto Carlos y que pasó a la historia con el título de Príncipe de Viana.

Señor, Vuestra visita a la Ciudad de Viana, colma una aspiración hondamente sentida por los vianeses durante muchas generaciones.

Nuestra Ciudad, ha tenido siempre como timbre de honor, ser Cabeza del Principado del Antiguo Reyno de Navarra.

No podemos ofrecemos ya, los lugares, renta y castillos que fueron patrimonio del Principado y que abarcaba, junto con importantes villas y lugares del Reyno, el ángulo Suroeste de Navarra, comprendiendo tierras y sonsierras, hoy alavesas, perdidas en las guerras con los castellanos; pero sí la lealtad de sus habitantes, cuyo temple se forjó en una difícil situación de frontera entre conflictos civiles y peninsulares.

En el pórtico de Santa María está enterrado el obispo y Capitán César Borgia, uno de los más representativos y nada edificantes hombres del Renacimiento, muerto en los campos de Viana.

Pero nuestra Ciudad, levantada como una fortaleza y poblada de aldeas vecinas, en pleno Camino de Santiago, fue también ilustre por la religiosidad, la cultura y las letras, Viana tuvo su hora fascinante en el siglo XVIII.

En poco más de 100 años, fueron, por entonces de directa intervención Real, elevados a la jerarquía archiepiscopal, Lanciego arzobispo de Méjico y protector de los indios; Añoa y Busto, arzobispo de Zaragoza y constructor de la Capilla de la Virgen del Pilar; y Múzquiz, primero prelado palaciego y más tarde arzobispo de Santiago de Compostela.

Esta floración a la que se le podrían añadir nombres como Navarro Villoslada y otros, fue posible en una sociedad ilustrada, con muchas casas nobles cuyas fachadas conservan sus linajudos escudos.

Pero Viana es hoy, una Ciudad viva y dinámica que ha registrado en las últimas décadas una gran transformación. Ha pasado de ser una población eminentemente rural a emplear al 70 % de sus trabajadores en las numerosas industrias asentadas en su término municipal y a contar con un sector servicios en crecimiento constante. Sin embargo, es evidente que faltan muchas cosas por hacer en Viana; que la restauración y rehabilitación del patrimonio monumental de esta ciudad necesita mucha más ayuda que complemente el esfuerzo demostrado ya desde hace años por los vianeses; y que las infraestructuras y las dotaciones requieren un reforzamiento que haga posible atender la creciente demanda social. Pero estas necesidades, Señor, no son sombras que nos desanimen o nos amarguen; más bien son alicientes para proseguir en nuestro camino por superar dificultades y por conseguir una ciudad de Viana más próspera y más moderna, más justa y más solidaria, que engrandezca como siempre lo hizo, a lo largo de la historia, a Navarra y a España entera.

Suele ser práctica habitual que las ciudades entreguen a sus visitantes de mayor rango, una llave como símbolo de acogimiento y amistad. En Viana no lo hemos querido hacer así en esta ocasión, porque, como habéis podido comprobar, esta vieja ciudad amurallada, cuyos portales se han cerrado a cal y canto cada atardecer a lo largo de sus siglos de historia, hoy no cuenta con ninguna puerta que impida el paso de nadie. Viana es una ciudad abierta al visitan- te, al turista, al peregrino. Y porque, además, Vuestra Alteza Real, menos que nadie, precisa de ninguna llave para llegar a Viana, pues ésta Vuestra ciudad mantiene abiertas para Vos sus calles y sus casas, los brazos y el corazón de todos y cada uno de sus habitantes.

El día 1 de Febrero, festividad de San Felices, la Ciudad de Viana, conmemora cada año, la fiesta de una fundación de la Ciudad, ese día se repite el ritual de entregar una moneda a todos los niños de Viana, en recuerdo de nuestros orígenes históricos y como símbolo de continuidad en actos, creencias y costumbres.

Se trata de una moneda, no una moneda del pasado, como las muchas que se acunaron en las cecas del antiguo Reino de Navarra, sino una moneda del siglo que viene, una moneda de 500 euros, para un hombre como Vos, que personificáis la mejor garantía del futuro de nuestra sociedad, una moneda con Vuestra Real efigie, que es la efigie del futuro Rey de España.

Os pedimos Alteza Real que la aceptéis como un recuerdo que os unirá todavía más a f vuestro pueblo y a Vuestro Principado.

Gracias Señor por Vuestra visita y por incluir en ella este importante acto que ahora celebramos, como es la entrega del principal galardón de la cultura de Navarra, que este año ha recaído, con sobrados méritos, en Montxo Armendáriz, un cineasta de primer orden, a quien los navarros consideramos por encima de todo como un amigo, y que ha sabido expresar magistralmente a través de la cámara el alma popular, y muy especialmente el alma popular de navarra. Enhorabuena amigo Montxo por este premio y gracias por tu gran trabajo.

El desarrollo de este acto y cada uno de los minutos de esta jornada que estamos viviendo, hará, Señor, que el recuerdo de este día sea imborrable. En la historia de nuestra ciudad, solamente en una ocasión anterior, en 1440, el Príncipe de Viana -entonces Don Carlos de Evreux- visitó esta buena villa. Pero nos gustaría sobremanera que ésta fuera sólo Vuestra primera visita a Viana, y que en el futuro, con el motivo que Vos gustéis o incluso sin motivo alguno, nos volváis a honrar con Vuestra Real Presencia.

Siempre será, Señor, para nosotros, los vecinos de Viana, un enorme gozo poderos manifestar la admiración y el respeto que sentimos por Vos, por vuestro talante afable y cabal, por vuestro carácter alegre, sencillo y próximo, por el importante papel que desempeñáis corno representante y defensor de los intereses de España, y porque sois la mejor representación que ha podido tener nunca esta ciudad de Viana.

Por todo ello, Señor, muchísimas gracias de todo corazón, por Vuestra visita.

El Clérigo vianés Juan de Amiax escribió en 1.609, en su libro "Ramillete de Nuestra Señora de Codés", unos versos sobre Viana que me parece oportuno citar en Vuestro honor para concluir mis palabras:
Los gentiles te fundaron
Un Apóstol te venció
Un Príncipe te ensalzó
Muchos Reyes te ilustraron ...
Hoy refiero al mundo la grandeza
que Viana recibió de Vuestra Alteza.

Muchas gracias.