La visita: "Por fin en Viana"

El día 10 de junio de 1998, en la localidad de Viana, se cumplió el viejo sueño de sus habitantes de que el heredero de la Corona visitara la localidad cabeza del principado cuyo título ostenta.

El miércoles, 10 de junio, el día esperado amanece nublado y los vecinos de Viana madrugan para ocupar los mejores lugares y poder saludar al Príncipe a su llegada.

Las condiciones climatológicas hacen, más agradable la espera para los numerosos habitantes de Viana que, desde primeras horas de la mañana, y a pesar de ser día laborable, se acercan a la Plaza de los Fueros y a la calle Navarro Villoslada, principales escenarios de la visita de Su Alteza Real, con el objetivo de participar en este día histórico para la localidad.

Son las 11.30 horas cuando el helicóptero que transporta al Príncipe de Asturias y de Viana desde Madrid aterriza en el campo de deportes del colegio público "Ricardo Campano".

Sin embargo, los vecinos tendrán que aguardar todavía cinco minutos más para poder contemplar de cerca a Don Felipe de Borbón. Es el tiempo que tarda la comitiva en trasladarse en sus vehículos hasta las inmediaciones del portal de San Juan, en la muralla de la ciudad, donde le esperan las primeras autoridades de Navarra.



Un Príncipe sonriente desciende del automóvil, al tiempo que suena una fuerte ovación por parte de los vianeses congregados en el lugar. Su Alteza Real es recibido por el Presidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz Sesma, quien le presenta a la presidenta del Parlamento de Navarra, Dolores Eguren Apesteguía, al delegado de Gobierno en Navarra, Francisco Javier Ansuátegui Gárate, y al alcalde de Viana, José María los Arcos Martínez. Las primeras palabras de Don Felipe de Borbón a las autoridades, esbozadas con una sonrisa, son: "Bueno, por fin en Viana".

A continuación, Don Felipe de Borbón saluda a los miembros del Gobierno de Navarra que se han desplazado a la localidad. Se trata del vicepresidente y consejero de Presidencia, Interior y Administración Local, Rafael Gurrea, el consejero de Economía, José María Aracama, entre muchos otros.

Seguidamente, el Príncipe de Asturias y de Viana inicia a pie un recorrido que le llevará por los lugares más significativos de la localidad.

Tras cruzar el portal de San Juan, entrea en la Plaza de los Fueros, en donde se ha concentrado la mayoría de los vecinos, quienes le tributan un caluroso recibimiento, con aplausos, vítores y piropos. ¡Viva el Príncipe! y ¡Guapo, guapo! son las aclamaciones más repetidas.


Firma en el Libro de Honor

Su primera cita es en los soportales de la Casa Consistorial. Allí le presentan a los miembros de la Corporación Municipal: los concejales Ángel Duque Arina, Ramón Ibáñez Astola, Félix González Sola, José Ramón Antoñana Montoya, Ángel Santamaría Albéniz, Lucía García Abadía, Francisco Javier Aramayo Bernechea, Gregorio Galilea Arazuri, José Luis Sáenz de Pipaón Mendaza y José Antonio Cirauqui Goicoechea, y a la secretaria municipal, Asunción Gil Barno.

La Corporación será la encargada de mostrar al Príncipe Don Felipe el interior del Ayuntamiento, un edificio barroco del siglo XVII, en perfecto estado de conservación.

Ascendiendo por la amplia escalera principal, Su Alteza Real accede en primer lugar al despacho del alcalde para inaugurar con su firma el Libro de Honor de la Ciudad de Viana. Se trata de un ejemplar realizado para la ocasión y encuadernado en piel roja, con el escudo de la ciudad hendido en su portada.


El Príncipe de Viana escribe con fluidez, y con una letra clara, las siguientes palabras, que ocupan la práctica totalidad de la página:

"Hoy tengo la enorme alegría y satisfacción de venir por primera vez a la ciudad de Viana que da nombre al título que llevo como heredero de la Corona de España. Se da la circunstancia de cumplirse el 575 Aniversario del Principado este año y por este motivo se celebra aquí la anual entrega de los Premios Príncipe de Viana. Hoy recibe este galardón Montxo Armendariz, que sigue a otros distinguidos navarros, los cuales van dando prestigio a este querido galardón. Saludo a todos los vianeses y navarros en este día tan especial para mí."

Muy afectuosamente, Felipe. Príncipe de Asturias y de Viana ".


Tras dejar constancia por escrito de su saludo a los vianeses, el Príncipe Don Felipe lo renueva, pero ya de una forma más directa y cálida, saliendo al balcón principal del edificio para saludar a los vecinos que continúan en la plaza, y que vuelven a repetir los aplausos y las muestras de cariño hacia Don Felipe.

Es entonces, también, cuando Su Alteza Real tiene oportunidad de contemplar más detalladamente el bello escenario de la Plaza de los Fueros, sobre la que se yergue la iglesia parroquial de Santa María. "Está muy bien conservada", comenta, y a continuación aclara que durante la aproximación en helicóptero había confundido este templo con el de San Pedro, del cual sólo ses conservan los restos.


Una moneda para el príncipe en recuerdo de una antigua tradicón

Tras entrar de nuevo en el edificio consistorial, Su Alterza Real se dirige al Salón de Sesiones, en donde, en presencia de la Corporación Municipal y de las primeras autoridades de Navarra, recibe de manos del alcalde de Viana una moneda conmemorativa de su visita. Se trata de una moneda de oro, de un valor simbólico de 500 euros, en cuyo anverso figura el perfil del príncipe.


Con este obsequio, la Corporación quiere rememorar una de las tradiciones más arraigadas de Viana: la entrega, cada 1 de febrero, festividad de San Felices, de una moneda a los escolares de la localidad para que recuerden que en esa fecha se fundó la ciudad.

A continuación, Su Alteza Real contempla una colección de documentos sobre Viana, dispuestos sobre una mesa del mismo Salón de Sesiones. Se trata de cuatro manuscritos en pergamino y dos libros, procedentes del Archivo Histórico de la ciudad.

Dos de ellos llaman especialmente la atención del Príncipe. Se trata de los originales del Fuero de Viana, otorgado por Sancho VII El Fuerte a la villa en 1219. El príncipe se fija en que llevan impreso el escudo del águila, que los reyes navarros utilizaron con anterioridad a las cadenas.

También se detiene de forma especial en el documento por el que el emperador Carlos I ratifica, en 1558, la concesión del privilegio de Principado a Viana, y del que lee algunas líneas. Las otras obras que el Príncipe contempla son el original por el que se concede a Viana el Privilegio de Ciudad, otorgado por Felipe IV en 1630, y dos libros, uno de 1799, sobre la Administración del Hospital de Viana "Nuestra Señora de Gracia", y otro sobre las medidas adoptadas durante una epidemia de peste, fechado en 1804.

Pero también Don Felipe de Borbón se interesa sobre el busto de Santa María Magdalena, una imagen de plata del siglo XVIII que preside uno de los laterales del Salón de Sesiones. Así, conoce que esta Santa fue nombrada en el siglo XV patrona de Viana, porque, atravesando la ciudad una terrible epidemia, en el día de su festividad no se produjo ningún fallecimiento en la localidad.

Tras conversar unos momentos con los miembros de la Corporación Municipal, Su Alteza Real desciende a la planta baja y sale al exterior de la Casa Consistorial para dirigirse a la puerta Sur de la Parroquia de Santa María. Durante el recorrido, apenas unos cuarenta metros, se repiten los aplausos, los vítores y las muestras de cariño hacia el Heredero de la Corona, quien, rompiendo el protocolo, saluda y estrecha las manos de los vecinos.



Visita a la iglesia de Santa María

Bajo el dintel de la puerta de la iglesia, Don Felipe de Borbón es recibido por el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, asiduo visitante de la ciudad, por el párroco de Santa María, José María Garbayo, y por el coadjutor de la parroquia, Domingo Urtasun.

A continuación entra en el interior del tempo, cuyos bancos están ocupados por el público, mientras la coral Ereintza de Estella interpreta, desde el coro superior, el Salve Regina de Franz Schubert. Conforme avanza hacia la zona de la nave central, Su Alteza Real se muestra impresionado por la belleza del templo, que combina estilos gótico y renacentista con ampliaciones del barroco, y comenta: "Esto es una auténtica joya".



Una vez que llega junto al sitial ubicado frente al altar mayor, el Príncipe escucha las palabras de bienvenida del párroco: "Alteza Real, en nombre de la comunidaad cristiana de Viana, le doy la bienvenida a esta parroquia de Santa María. Que su presencia entre nosotros, nos acreciente los deseos de convivir en paz, en el respeto de las legítimas diferencias. Invocamos la ayuda de Dios para conseguirlo". Tras rezar un padrenuestro, el arzobispo de Pamplona imparte la bendición.


Detallado recorrido por el templo

A continuación, el Príncipe de Asturias y de Viana comienza una visita detallada por las principales capillas y dependencias de la iglesia, mientras la Coral Ereintza interpreta la marcha litúrgico Tollite Flostias, de Carnile Saint Saens.

Durante el recorrido, cuenta como guía con el sacerdote e historiador vianés Juan Cruz Labeaga, autor de una extensa monografía sobre el patrimonio artístico de la localidad.

La visita comienza admirando el retablo mayor, que el propio Príncipe identifica como barroco, y del que alaba su riqueza. A continuación recorre la girola, contemplando las capillas de San José, de la Virgen de la Nieva, de Santa María Magdalena, y la del apóstol Santiago, para pasar, después, al conjunto de la Sacristía, y por último visitar las capillas de San Isidro y de San Juan del Ramo.

La comitiva se detiene, por su especial importancia o significación, en las capillas de San José, el conjunto de la Sacristía, y la capilla de San Juan del Ramo. La primera de ellas alberga una composición poco usual en Navarra, y es el hecho de que figuran juntas imágenes de los patronos de Navarra, San Fermín y San Francisco Javier, con las de los patronos de la Monarquía española: San Fernando y San Hermenegildo.

La amplitud y la profusa decoración de la Sacristía, de estilo rococó, llama también la atención del Príncipe. A insta ncia suya, se accede a una estancia contigua, no prevista en un principio en el recorrido: la sala que acoge al aguamanil, realizado en pórfido negro. Allí, Su Alteza Real contempla, además, una carta autógrafa de Santa Teresa de Jesús, y pregunta interesado por las circunstancias por las que había llegado hasta allí. La explicación es que la carta estaba incluida en un relicario donado a la parroquia por un Superior General de los Carmelitas en el siglo XVIII.

El recorrido por el conjunto de la Sacristía finaliza en la Sala Capitular, que alberga también importantes cuadros donados por fray José Pérez de Lanciego, nacido en Viana y que llegó a ser arzobispo de México.

En esta sala tiene lugar un breve acto, durante el cual Juan Cruz Labeaga entrega a Don Felipe de Borbón un ejemplar de su obra "Viana monumental y artística", encuadernado singularmente para la ocasión.



San Juan del Ramo, una capilla con especial significación

La última parada durante la visita al templo tiene como escenario la capilla de San Juan del Ramo, la más importante de la iglesia, tanto por el valor artístico que contien como por su especial relación con el Príncipe de Viana. Situada en el flanco norte de la iglesia, esta capilla fue construida a finales del siglo XVIII para albergar la imagen de San Juan del Ramo, ante la gran veneración que sentía el pueblo por este santo.

Precisamente fue el primer Príncipe de Viana quien donó la imagen a raíz de su visita a la localidad, en 1440. Se trata de una talla, atribuida al flamenco Janin De Lome, escultor de Carlos III El Noble, y que constituye una de las mejores imágenes de madera del siglo XV que existen en Navarra. Nada más verla, y antes de recibir las correspondientes explicaciones, el Príncipe volvió a demostrar sus conocimientos de arte, alabando la calidad de la figura.

Además, esta capilla acoge pinturas del artista madrileño Luis Paret y Alcázar, uno de los mejores del siglo XVIII. Adornan la entrada los óleos El Anuncio del Ángel a Zacarías y la Visitación, de los que sobresalen las cabezas y la lograda imitación de ropas y joyas. Por su parte, los temples de la cúpula reproducen escenas de la vida de San Juan Bautista y las pechinas con las alegorías de las virtudes.

Tras visitar la capilla de San Juan del Ramo, el Príncipe de Asturias y de Viana abandona el interior de la iglesia, de nuevo por la puerta Sur, mientras la Coral Ereintza interpreta la composición Cantate Domino, de Haendel.

Pero antes de dejar definitivamente el recinto parroquial, Don Felipe de Borbón contempla en el atrio la portada renacentista, un auténtico retablo en piedra, que constituye una de las joyas de Santa María, y la lápida que cubre la sepultura de César Borgia, muerto en Viana a comienzos del siglo XVI.



Un paseo a pie por la calle Mayor

A las 12:15 y tras cruzar la Plaza de los Fueros, el Príncipe Don Felipe inicia el recorrido por la calle Navarro Villoslada, que le llevará hasta la Casa de Cultura, donde tendrá lugar el acto de entrega del Premio "Príncipe de Viana" de la Cultura 1998.

Acompañado en todo momento por los aplausos del público, el Príncipe recorre la caclle, englanada de lado a lado con gallardentes del pendón heráldico del Príncipe de Viana, mientras en los balcones figuran colgaduras con el escudo de Viana.

En su camino, Don Felipe de Borbón pasa por diversos edificios señoriales, entre ellos las casas en donde nacieron Rafael Múzquiz y Aldunate, arzobispo de Compostela, y el solar natal del ya citado fray José Pérez de Lanciego. También durante el recorrido le explican que bajo el suelo que pisa existen numerosas galerías subterráneas que comunican los edificios con el exterior de las murallas.

Finalmente, Su Alteza Real, acompañado de las primeras autoridades, llega hasta la Casa de Cultura y entra en la sala, de estilo gótico, donde se celebra la entrega del premio "Príncipe de Viana", y en la que ya aguardan el resto de asistentes.

La cabecera del local ha sido engalanada para la ocasión con un pendón heráldico del Principado de Viana, banderas y reposteros.

Don Felipe cruza la estancia por el pasillo central, y asciende hasta el estrado situado en la cabecera. Allí ocupa su lugar en la mesa presidencial, junto al Presidente del Gobierno de Navarra y al alcalde de Viana. En un extremo del estrado, perpendicular a la presidencia, se encuentra el galardonado, Montxo Armendáriz.






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