Institución del Principado de Viana


Una de las mayores glorias históricas para la villa fue la institución del Principado de Viana por Carlos III, para su nieto Carlos, mediante un documento fechado en Tudela el 20 de enero de 1423. Siguió en esto la costumbre de los reinos occidentales europeos de dar un título al heredero de la Corona: Delfín en Francia, Príncipe de Gales en Inglaterra (1300), Príncipe de Asturias en Castilla (1388).

El rey Noble, por el cariño que sentía hacia su nieto, se propuso ensalzar la dignidad de su heredero y dotarlo con unos bienes y posesiones para el digno mantenimiento de su rango: "Príncipe de Viana, y Señor de Corella y de Peralta".


El espacio territorial de Principado de Viana comprendía un conjunto de villas, lugares y castillos y bienes, más o menos homogéneo, situado en su mayor parte en el extremo más suroccidental del reino, en la frontera con Castilla.

En primer lugar la villa y el castillo de Viana, como Cabeza del Principado; también Laguardia, San Vicente de la Sonsierra y Bernedo, con sus aldeas; además, villas como Aguilar, Genevilla, Lapoblación, San Pedro y Cabredo, y las villas y lugares pertenecientes al rey en Val de Campezo. Por otra parte, los castillos de Marañón, Toro, Herrera y Buradón, y, finalmente, las villas de Corella y Cintruénigo, que le había dado con anterioridad, y las de Peralta y Cadreita.

Por ser el Príncipe todavía niño, su abuelo nombró administradores para gestionar estos bienes en favor de aquél.




Sólamente se puso una restricción a este conjunto territorial: ser indisoluble, como el reino, y estar siempre vinculado a la Corona.

Como dice el documento de la institución:

"El dicho infante no podrá en caso alguno vender, alienar, empeynar y dividir ni destroyer en ninguna manera las dichas villas y castillos y lugares, ni en todo ni en partida, en tiempo alguno en alguna manera, antes aquéllos quedarán íntegramente e perpetuamente a la Corona de Navarra".






Extensión del Principado de Viana

Geográficamente, el medio físico contribuía a la delimitación de las tierras occidentales del Principado, sobre todo a través de los montes y ríos.

Dos imponentes macizos montañosos, las sierras de Codés y Cantabria, ejercían en el territorio el papel de murallas en su zona norte, mientras que las depresiones fluviales del Ega y del Ebro lo reforzaban por el este y sur. Socialmente, este espacio estaba organizado por el sistema de villa y tierra, es decir, habían hecho aparición unas villas que, extendiendo su influencia y prepotencia sobre las aldeas, habían reordenado peculiarmente el territorio mediante un sistema de subordinación e influencia.



Además del territorio fronterizo occidental, que constituía el "honor" principal, el Principado propiamente dicho, Carlos III otorgó a su heredero otros dominios, que llamamos dispersos, de diversa entidad, situados en las comarcas sureñas de la merindad de la Ribera, que por su situación, también en este caso frente a Castilla, gozaban de gran valor estratégico. La primera donación fue la de las villas de Corella y Cintruénigo, situadas en la comarca del bajo Alhama.

Luego se les añadieron, en herencia perpetua, las villas de Peralta y Cadreita y sus fortalezas, en la comarca del bajo Arga y bajo Aragón, respectivamente, con objeto de constituir un señorío. Por estas últimas posesiones le correspondía al Príncipe Carlos el título de Señor de Corella y Peralta.


El documento escrito lo tienes en la sección de Títulos