El plano.


El trazado urbanístico de Viana, sobre un montículo allanado de 472 m. de altitud, responde a su carácter de plaza fortificada, misión principal para la que esta villa fue creada. Se trata de un plano regular de estructura geométrica y simétrica. Su perímetro es un rectángulo de lados más o menos rectos, según el terreno, que tiene una arteria principal recta de oeste a este, la Rúa Mayor, y otras dos paralelas, una a cada lado. Otra arteria transversal corta en escuadra a las anteriores en dirección norte-sur.

Debido a las necesidades defensivas y a la escasez de terreno, las calles son estrechas y las manzanas de casas, alargadas y poco anchas. En cada punto cardinal se abrió su correspondiente puerta, flanqueada por torreones: San Felices, Santa María (San Juan), Estella y La Solana, a donde van a parar las vías principales. La población interior se estructuró en rúas y barrios, algunos de éstos con los nombres de las aldeas anexionadas, y al exterior crecieron los arrabales de una forma algo anárquica, aunque el llamado Grande se urbanizó en varias calles. Otro barrio extramuros fue el de Torreviento, en dirección a Logroño, con una de las juderías más importantes del Reino. La población se dividió en dos jurisdicciones parroquiales, la de San Pedro al oeste y la de Santa María al este.

En la ruta navarra del Camino de Santiago hay algunas villas que responden a este tipo de planificación defensiva, y casi siempre son fundaciones reales. Burgos de San Nicolás y San Cernin de Pampiona, Sangüesa, Puente la Reina, Artajona y Laguardia (Álava).

Un recinto amurallado circundaba la villa, por los cuatro costados, provisto de fosos y barbacanas y, de trecho en trecho, de torres de planta cuadrada. En los lugares más estratégicos se levantaron los templos parroquiales, el de San Pedro al oeste y el de Santa María al norte, que tienen por ello carácter de fortalezas. Al sureste de la villa, en fuerte escarpe, alzaron el castillo y casa del rey de planta trapezoidal. Disponía de dos potentes torres, la del homenaje y la llamada de las Palomas, ambas comunicadas por un muro con paseo de ronda, y se reforzaba por una barbacana circular al norte; su patio de armas estaba situado al sur.



Este plano medieval de la villa comenzó a alterarse durante el siglo XVI. Se urbanizaron la plaza del Coso, frente al castillo, para espectáculos taurinos, y un paseo de circunvalación que cegó todos los fosos. En 1570 el Municipio compró las murallas y fosos al rey, y se originaron varias rúas al apoyarse las nuevas casas sobre las fortificaciones. Para entonces ya se habían reformado algunos portales, adornándolos con las águilas bicéfalas de la monarquía española.

A raíz de la estancia de Felipe II en el castillo, en 1599, éste se reformó notablemente y 1630 se lo compró la ciudad al rey. A partir de entonces, se destinó a los usos más variados: capilla de Santa María Magdalena, convento de religiosas Agustinas, silo de trigo, aulas de gramática, frontón, alojamiento de tropas, etc., con el consiguiente deterioro progresivo. Todavía en 1869 conservaba un noble aspecto, pues lo compró D. Enrique Gastón de Bearn, conde de Brassac. Pero a principios de nuestro siglo fue totalmente demolido y se edificaron viviendas en su solar.

Durante los siglos XVII y XVIII se configuraron definitivamente las plazas: la Mayor, embellecida con el noble edificio del ayuntamiento y los pilastrones parroquiales; la del Coso, con los balcones municipales, del Cabildo y de los nobles para ver los toros; la de San Pedro, con la bella fachada barroca de su iglesia; la de San Miguel y la de San Francisco frente al conveto. Para dar salida más cómoda a varias calles se abrieron dos nuevos portales, el de la Trinidad, en la plaza del Coso, al inutilizarse el de Estella. y el de San Miguel.



No obstante todas estas reformas de los siglos pasados, la planificación medieval no ha variado sustancialmente, y hoy se conservan en sus lugares los portales, más o menos recompuestos, las murallas de las barbacanas de San Pedro y de Santa María, y algunos restos subterráneos del castillo y lienzos de muralla.