| César Borgia y su muerte en Viana |

Aquí se dirigió César Borgia, con ánimo de apuntarse un tanto a su favor, pretendiendo conquistar el castillo, defendido por el primogénito conde de Lerín.
César, dueño de toda la villa, al no poder rendirla por las armas, decidió rendirla por el hambre. Pero en una noche cerrada y tormentosa, motivo por el
que las guardias estuvieron descuidadas, llegaron los beamonteses, que estaban al acecho, y abastecieron de víveres a sus partidarios sitiados en el
castillo. César, dándose cuenta de la burla, montó en cólera. Tomando una pequeña escolta salió en dirección a Mendavia a buscar a su enemigo Luis de
Beaumont, pero en la Barranca Salada fue muerto de una lanzada en un encuentro con las tropas del astuto conde.
Era el 11 de marzo de 1507. Su cadáver fue enterrado en Santa María de Viana, en donde el rey don Juan mandó labrar un sepulcro en alabastro,
hoy desaparecido, con un epitafio que decía:
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"Aquí yace en poca tierra el que toda le temía el que la paz y la guerra en su mano la tenía. Oh tú, que vas a buscar dignas cosa de loar si tú loas lo más digno aquí pare tu camino no cures de más andar". |
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V Centenario de la Muerte de César Borgia en Viana
En el año 2007 con motivo de la celebración del V Centenario de la muerte de César Borgia en Viana, se organizaron diversos actos: exposiciones,
conferencias, conciertos, edición de libros y se crearon varias rutas senderistas por la localidad, una de ellas hacia la Barranca Salada, donde se colocó
una lápida en el lugar en que cayó muerto César Borgia.
| El Renacimiento |
La intervención de Castilla en la guerra civil entre beaumonteses y agramonteses, supuso la incorporación del Reino de
Navarra a la Corona de Castilla en 1512.
Supone un período donde la economía renace, se mejoran los servicios y las instituciones de la villa. Al desaparecer el clima bélico, se compran
las murallas al Rey y se destinan para la construcción de nuevas viviendas. Los fosos son rellenados, los torreones se desmoronan, se rehacen los
portales de entrada a la ciudad y se renuevan los de La Solana y Estella, adornándolos con las alas del águila bicéfala imperial.
El rey Juan de Albret llegó un 6 de mayo de 1512 a Viana, donde premió a us doce escuderos y levantó el entusiasmo
en el pueblo. Poco después, en julio, tuvo lugar la invasión y conquista de Navarra por las tropas de Fernando el Católico, con el apoyo de los
beamonteses, al mando del duque de Alba.
Tras capitular Pamplona, capital del Reino de Navarra, el 25 de julio, Viana se rindió pacíficamente el 15 de agosto de 1512.
El 28 de agosto de 1512, el ahora rey Fernando confirmó los fueros vianeses, entre ellos el mercado de los miércoles y la feria franca.
En 1515, por orden del cardenal Cisneros, Viana y sus aldeas fueron incorporadas al Corregimiento de Logroño.
El castillo y casa real de Viana se libraron en 1517 de la destrucción de las fortalezas navarras, ordenada por el cardenal Cisneros, por ser
tenencia pertua del conde de Lerín, aliado de los castellanos. Las murallas y el Soto Galindo pasaron a propiedad de la nueva monarquía. Sin embargo, el
descontento de los vianeses por su pertenencia a Castilla fue en aumento, y ante las reclamaciones y protestas de las Cortes navarras reunidas en Tudela
en 1523, el emperador Carlos I reintegró de nuevo a Viana al reino de Navarra.
El castillo (a pesar de la opinión de muchos analistas) no es destruido por orden del Cardenal Cisneros, pues fue bastión beamontés en
poder del conde de Lerín aliado de Fernando el Católico. Pasa pues de tener un carácter defensivo a ocupar una posición en la administración local,
remodelándose como palacio. Se crean jardines y patios, se arreglan los tejados y se adecentan los antiguos torreones de defensa convirtiéndolos en
cámaras y estancias.
En esta etapa se realizan grandes reformas en la parroquia de Santa María. Se crea la girola, aumentándose el número de capillas, imitando en todo
momento el estilo gótico con que se había creado el templo. Pero sobretodo destaca la nueva portada de acceso al sur del templo, de gran belleza, siendo
una de las portadas más importantes del Renacimiento en Navarra.
| Visita de Felipe II |
Una de las visitas más importantes que recibió Viana en el siglo XVI fue la de Felipe II. Iba este rey, en 1592,
a las Cortes de Tarazona a causa de los disturbios provocados en Aragón por la prisión y fuga de Antonio Pérez y la ejecución de Lanuza. De paso, se dejó
ver por el pueblo navarro. Contaba 75 años, estaba achacoso y enfermo de gota y le acompañaban su hija Isabel Clara Eugenia y el príncipe Felipe.
El viaje fue relatado por Enrique Cock, capitán arquero de la guardia real y escribano:
"Los días que el rey estuvo en Logroño llovió mucho... a quince de noviembre, domingo, salió la comitiva de Logroño, después de comer, y pasó
con Su Magestad la puente del Ebro, y un rato adelante se ven los mojones y límites del reyno de Navarra, y acabando con Su Magestad legua y media de
camino, venimos hazer entrada en Viana, primera villa del reyno, quedando Su Magestad en su palacio. Viana
tiene 500 vecinos, gente rica, y es título de los primogénitos de los reyes de Navarra. A la entrada tiene una hermosa iglesia y un portal de linda
fábrica... la comarca es de mucho pan y de grande abundancia de vino bueno y barato, que puede la bodega de Viana proveer a todo el reyno de Navarra en
tiempo de necesidad. Hízose en ella a Su Magestad buen recibimiento, y a la entrada de la puerta estaban pintadas las armas reales de Navarra, que es
un cercado de cadenas de colorado el campo y la cadena de oro. Lunes dieciséis de noviembre, comió Su Magestad en el camino y hizo cuatro leguas a Los
Arcos".
| Santa María Magdalena: Patrona de la ciudad |
Finaliza el siglo XVI con la visita de la peste bubónica, que llegó a España desde Flandes por Santander en 1597
y se difundió por el norte de la Península. Alcanzó a Viana a primeros de julio de 1599 y se cebó tan cruelmente con la población que abundaron
enfermos y muertos. Como no había oración, ni medicina, ni penitencia, ni rogativa para combatir tal azote, las autoridades civiles y eclesiáticas
decidieron hacer demostraciones de pública y común religiosidad.
Acordaron elegir como único patrón de la villa al santo o santa en cuya festividad cesara la mortífera epidemia, amén de dedicarle una capilla en la
iglesia. Ese día (en que no murió ningún vecino) fue un 22 de julio, día de Santa María Magdalena, y desde entonces patrona de la ciudad.
La reliquia fue traída en 1689 desde Nájera por el abad vianés José Pérez de Lanciego y el busto fue regalado desde Zaragoza por el
también arzobispo vianés Francisco Añoa y Busto.
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